Eventos previos del fenómeno climático evidencian fuertes efectos en la producción, exportaciones y crecimiento económico del país.
El fenómeno de El Niño Costero vuelve a posicionarse como un factor de riesgo para la economía peruana, especialmente para sectores clave como la pesca y el agro, que históricamente han sido altamente vulnerables a este evento climático.
En episodios anteriores, el calentamiento del mar ha generado una reducción en la captura de especies como la anchoveta debido a su desplazamiento hacia aguas más frías, lo que impacta directamente en la producción pesquera y en industrias vinculadas.
De acuerdo con estimaciones económicas, la pesca podría registrar caídas de entre 5% y 10% en escenarios de El Niño moderado, afectando también cadenas asociadas como manufactura, logística y exportaciones.
En el caso del agro, los efectos se manifiestan principalmente a través de lluvias intensas, inundaciones y alteraciones en los ciclos productivos. Cultivos como mango, limón, palta y arándanos han sufrido pérdidas en eventos anteriores debido al exceso de calor y cambios en sus ciclos de floración.
Además, el impacto macroeconómico también es relevante. Un evento moderado podría reducir el crecimiento del PBI entre 0.3 y 1 punto porcentual, así como generar una caída en la balanza comercial cercana a los US$ 2,000 millones.
Actualmente, el país se mantiene en alerta ante la posible ocurrencia de un nuevo evento, con proyecciones que indican efectos negativos —aunque potencialmente más moderados— en el desempeño económico del 2026.
En ese contexto, tanto el sector pesquero como el agro vienen adoptando estrategias de mitigación para reducir el impacto, aprendiendo de experiencias pasadas y fortaleciendo su capacidad de respuesta frente a eventos climáticos extremos.
Fuente: Diario Gestión










